dimarts, 9 de desembre de 2014

La dejadez...

La dejadez en guardar las formas,
la dejadez al hablar,
la dejadez al hacer y al no hacer reflejan muchas cosas de nosotros mismos.

La dejadez es el pecado del que huye el trabajador,
La dejadez es el pecado del que huye el resolutivo.
La dejadez debería de ser un pecado en el que no deberíamos incurrir.

Nuestros actos, nuestras acciones y nuestras soluciones deberían de estar libres de dejadez
y estar llenas de vida.
Poner vida a nuestros actos es regalarnos la satisfacción de las cosas bien hechas.

Hay cosas que si no las hacemos nosotros mismos, se quedarán por hacer.
¿Es eso lo que quieres?