diumenge, 17 de gener de 2016

El triste guerrero

Ellos ven un guerrero triste.
De hecho, creen que se ha rendido, pero no es así.
La tristeza da pausa al guerrero. El guerrero recoge fuerzas y aunque los demás no lo saben, el guerrero piensa:
-No me he rendido, pero no voy a justificarme. Simplemente, espero el mejor momento.
El mejor guerrero debe saber cuando es el momento de iniciar la batalla.
Por ello, la paciencia es un arma muy valiosa.

(Sí ya lo sé, es muy coelhiano... o tal vez siga bajo el influjo de las lecturas sobre templarios)

(A veces me siento un poco Quijote, pero al tenerla a ella no necesito a Sanchopanza)