dilluns, 9 de juny de 2014

La biblioteca...

Solo podrás sentir el placer de estar en una biblioteca cuando hayas ido por devoción. Solo, cuando hayas elegido libremente ir. 


Es más, lo sentirás cuando recorras sus pasillos en busca de algo, pero que no tenga título ni portada.


Entonces lo encontrarás.

Bueno, no sabes quien encontró a quien, pero lo miras y lo ves, está allí. Y aunque no sepas ni porque, sabes que es el libro que necesitabas. Lo has conseguido. Te has convertido en un cazatesoros y encima, podrás devorar sus páginas.

El día que te ocurra esto, los pelos se te pondrán de punta y pensarás, nunca creí que ir a la biblioteca me haría tan feliz.