diumenge, 25 d’agost de 2013

Triatlones en el siglo XXI, una vergüenza. Pobre hombre en silla de ruedas...

Se acaba el triatlón de Borriana 2013.

Se acaba... no para todos, porque hay un hombre en silla de ruedas que ha pedido salir en la primera salida y no le han dejado.

Por ello, sale tarde del agua, hace la bicicleta prácticamente solo y luego... ¿luego?

Luego se monta en la silla de correr y tiene que sortear todo tipo de obstáculos: bordillos mal enrampados, zonas de piedras, un tramo de bordillos discontinuos por el que casi no le cabe la silla...

¿Y en que condiciones lo hace?

¡Lo hace solo!

Nadie de la federación, nadie de la organización... ¡Nadie!

Vemos su silla traquetear, doblarse la dirección... tiene que hacer caballetes para salir de donde lo han metido.

Nadie le ayuda.

Nadie se preocupa.

Nosotros lo miramos sin saber que hacer, porque falta que le ayudes para que aparezca un juez, de esos que estan por la entrega de premios y lo descalifique... porque para lo que quieren son muy rigurosos.

¿Dónde está la organización?

¿Dónde está el coche escoba?

¿Dónde están los jueces?

Cerca del competidor que cierra la carrera no.

Allí no hay nadie.

Allí hay gente, mirando atónita como este hombre se convierte en un coloso, superando obstáculos que no deberían existir, rompiendo barreras que no les deberíamos imponer

¿Igualdad de oportunidades?

No, vergüenza de como los maltratamos.

A mí me han cogido ganas de llorar.