dimarts, 17 de setembre de 2013

El pintor de lunas

Pedro era un joven pintor.

Le gustaba pintar y enseñarle a la gente sus obras.

Andrés era todo un referente para él, pues era un pintor veterano.

Un día Andrés al ver una pintura de Pedro dijo:

-Nunca serás un gran pintor si no eres capaz de pintar bien la luna.

Esa frase acompañó a Pedro durante muchos días y durante muchas noches…

Tantas noches pasó Pedro pintando lunas, que llegó a conocerla mejor que nadie y llegó a pintarla como nunca lo había hecho nadie.

Ese día, esa noche, quería decir, pensó en correr y enseñársela a Andrés, pero luego pensó en guardar la mejor luna del mundo en secreto.

Su pensamiento fue el siguiente: 

“Estoy completamente orgulloso de esta luna, es la mejor con diferencia de las últimas 300 que he pintado. Estoy tan convencido de mi éxito, que no necesito que nadie lo vea. Ahora ya soy un gran pintor y me da igual que la gente lo sepa. Siempre pinté por placer y para crecer.

Este cuadro será mi secreto.”

Y así fue.

Pedro guardó su pintura y dejó de pintar tantas lunas, para volver a pintar de todo y ahora todo le salía mejor. Pintar lunas había sido un gran entrenamiento y por fin estaba orgulloso de sus producciones.

Entonces dejó de buscar al público, pero el público le buscó a él y poco a poco se hizo famoso.

¿Qué cómo sé lo de la luna?

Hace un par de años me regalo aquel cuadro, al verme fotografiar la luna noche tras noche, en busca de la fotografía perfecta.


Él sabía que yo valoraría correctamente la obra, pero lo mejor de todo fue que no la firmó, para que nadie le pueda atribuir su mayor obra: la mejor luna del mundo.