dimarts, 10 de setembre de 2013

Hay gente que da pena...

Hay gente que da pena, porque prometen y hablan sin saber lo que dicen. Son de memoria corta y al final no cumplen.

El no cumplir se vuelve engaño y el engaño en mentira.

Al final, sus palabras valen menos de lo que pesan en el aire.

Por eso, son gente que da pena.

No obstante, brindemos por el resto, por la gente maravillosa que nos rodea y finalmente nos hace feliz.

A los penosos tengámoslos por ejemplo para saber lo que no hay que hacer y recordar que hay que ser consecuente con lo que se dice, pues lo prometido es deuda.