dissabte, 29 de desembre de 2012

Mar de diciembre

El mar me llama.




Sí, es diciembre.



Hace frío, pero tengo todo lo que necesito: ganas, ilusión y neopreno.



Me voy a nadar.



Sí, la gente me mira... pero me da igual, me quedo en bañador y me visto.


Se me rompe un gorro de nado.



No pasa nada, cogí dos por el frío, pero con uno bastará.



Entro en el mar, siento la temperatura.


Me concentro en disfrutarla.



Nado.



Me relajo.



Acelero.



Braceo.



Nado de espaldas, con el sol cálido de invierno enfocando en mi cara.



Estoy en el paraíso.



No llevo reloj, nadie me espera.



Déjame hacer el muerto.



Al salir del agua miro tierra dentro y veo un olivo.


Sonrío.



La ducha me espera.



Adiós.