dijous, 11 d’abril de 2013

Ayer...


Ayer me dieron una mala noticia.

Tenía dos posibilidades: disgustarme o sonreír.

Los que me conocen ya saben cual elegí y algunos ya saben lo mejor.

No perdí mi positivismo, sonreí a la vida y la vida me devolvió la sonrisa.

Con ello, quiero decir que las cosas me van bien, que la mala noticia desapareció y todo volvió a la normalidad.

Podéis creer en el libro del Secreto, en los ángeles o en lo que sea, pero que nada os robe la sonrisa. A veces, existe la magia.

Por otra parte, alguien me comentó, que hay gente que no disfruta de mi felicidad… no se lo voy a echar en cara a nadie, pero si esto es cierto… si la felicidad de alguien depende de mi infelicidad: le auguro una larga depresión.

Un abrazo, gracias por leerme, se os quiere.